Jaime es una persona extraña, mezcla de amargado y persona cruel harta ya y aburrida de la vida, brusco en sus pensamientos y su filosofía, huraño en el trato. Un personaje de los más curiosos que he leído. Y he de decir que el carácter que Lorenzo de Silva da a su creación me encanta.
Quizás cuando empieza la novela, el personaje tira para atrás de brusco que es, se antoja tan irreal que parece que la novela va a ser un tocho de pensamientos oscuros y reproches a la sociedad por parte de alguien que no se supo adaptar. Pero no, todo cambia cuando aparece Rosana, desmontando la vida de Jaime y haciéndole perder el control. Lorenzo describe a Rosana por boca de protagonista de tal forma, que a veces nos maravilla ella y otras nos asquea el personaje de Jaime.
Un libro rápido de leer, fácil, que en algunos momentos nos plantea reflexiones profundas y con un final acojonante; tanto por la conclusión de la historia como por la declaración final de Jaime. Yo lo recomendaría a personas que tienen poco hábito de lectura, para que vean que los protagonistas no tienen que ser personas nobles o con metas maravillosas. Que lean como un personaje zafio puede protagonizar una gran historia.
PD: "Por cierto, si el libro es bueno, la película que dirigió Manuel Martín Rueda en 2003 basada en la novela es superior. Una de mis películas favoritas (la vi antes que leí el libro y el final me dejó lo que se dice, "con las patas colgando) con dos grandísimo actores; Luis Tosar y María Valverde (que me enamoró en esta película)."
lunes, 16 de julio de 2012
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