viernes, 21 de noviembre de 2008

Saga del centro galáctico
Gregory Benford

Difícil definirme ante esta obra. Diré que la historia de la saga (la cual conozco salvo la conclusión) es de lo más acojonante, una auténtica maravilla de la imaginación, una space ópera al mas puro estilo de la ciencia ficción. De hecho, Gregory Benford es de aquellas personas que llevan la ciencia ficción a unos niveles increíbles. Planteando alternativas de futuro, que aunque nos maravillan leerlas, nadie en su sano juicio desearía vivir tales historias. La saga del centro galáctico nos plantea el eterno dilema de la máquina contra el hombre (contra la vida en general en esta saga), pero nos aporta soluciones de un nivel digno de un maestro.
Lo malo, para mí, es como escribe el hombre... pero ya llegaremos a eso.

En el océano de la noche



En este libro de la saga, "En el océano de la noche", la humanidad descubre tres cosas; un asteroide que resulta ser una nave espacial, un aparato que recorre las estrellas en busca de vida y una estructura en la luna que demuestra que la Tierra ha estado "vigilada" y algo más, así empieza la interacción de la Humanidad y de los Mecs. Esta primera obra introductora a la saga es un poco floja, pues nos mantiene en la historia dándonos pequeñas pinceladas de la misma, mientras los personajes del libro se vuelven insufribles.


A través del mar de soles





En "A través del mar de soles" el hombre, gracias a la tecnología descubierta en el primer libro, viaja hasta una estrella cercana en busca de una señal de radio de la tierra que nos ha sido devuelta de algunos de sus planetas. En este libro, descubrimos las intenciones y "modus operandi" de los Mecs. Y cuando el Lancer surca las estrellas y descubre distintos tipos de vida a la vez que a los "vigilantes", la tierra sufre una curiosa invasión. Aquí, como en el libro anterior, los personajes son aburridos y repetitivos y el estilo que tira a lo regularcito, se ve compensado por la historia que Gregory Benford va dejando entrever a través de contadas lineas.

El problema de estos libros es que Gregory Benford es de lo más pastoso escribiendo. No profundiza en los personajes, si no que se limita a repetir una y otra vez, hasta la saciedad, un aspecto de su personalidad que le viene bien para el libro. Su estilo no es bueno, no está a la altura de otros escritores del género, pero esto se ve compensado con la capacidad que tiene para imaginar historias, situaciones y desenlaces que van mucho más allá de lo que mucho nos atreveríamos siquiera a soñar.

En definitiva una obra de arte, más por el hilo que une los libros de la saga que por la calidad de los mismos.

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